01
Escribís al taller con tu consulta
Contás qué pieza te interesa del catálogo o si buscás un encargo personalizado, e indicás tu localidad dentro del país. Con eso se puede revisar disponibilidad y qué opciones de piedra o cristal seleccionado a mano encajan mejor con lo que tenés en mente.
02
Acordamos el destino y los detalles de entrega
La coordinación se hace de forma directa con el taller. Se define a qué dirección viaja la pieza, quién la recibe y cualquier indicación útil para el traslado. Si es un regalo, conviene avisarlo en este punto para prever el estuche y el certificado.
03
Preparamos la pieza para el viaje
El anillo, el collar, los aros o la pulsera se guardan en estuche de tela, que amortigua los acabados irregulares y las texturas visibles durante el traslado. Junto a la pieza va el certificado de material, donde queda respaldada la plata 925 y la piedra semipreciosa o el cristal utilizado.
04
Recibís y revisás la pieza
Al abrir el estuche conviene mirar el engarce, el cierre y el pulido antes de usar la pieza por primera vez. Si algo no coincide con lo acordado, ese es el momento de escribir al taller para resolverlo.
05
Conservás el brillo con la guía de cuidados
La plata se opaca con el uso y el contacto con la piel, así que el taller acompaña cada envío con pautas simples de limpieza y guardado. Seguirlas es lo que mantiene la textura y el contraste entre zonas pulidas y mate con el paso del tiempo.